Las conversaciones habían avanzado hacia un posible acuerdo para reducir impuestos a las importaciones mexicanas, pero diferencias dentro del gobierno estadounidense complicaron las negociaciones.

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y México enfrentan nuevos obstáculos después de que surgieran desacuerdos sobre la reducción de los aranceles aplicados a vehículos, acero y aluminio.

Según una investigación publicada por The Wall Street Journal y recogida por Reuters, ambos países se encontraban cerca de un entendimiento que permitiría reducir algunas barreras comerciales a cambio de concesiones del gobierno mexicano.

Sin embargo, las diferencias dentro de la administración del presidente Donald Trump han impedido concretar el acuerdo.

El secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, figura entre los principales funcionarios que se oponen a determinadas reducciones arancelarias.

Pese al desacuerdo, los gobiernos no han anunciado una ruptura formal de las conversaciones.

Los aranceles que dificultan el acuerdo

Uno de los asuntos más complicados es la política comercial que Estados Unidos mantiene sobre productos industriales provenientes de México.

Entre los principales aranceles discutidos se encuentran:

  • 25 % sobre determinados vehículos mexicanos, sujeto a disposiciones y ajustes aplicables.
  • 50 % sobre acero y aluminio, de acuerdo con las medidas arancelarias estadounidenses.
  • Gravámenes sobre determinados productos terminados fabricados con esos metales.

El gobierno mexicano busca reducir estas cargas para mejorar la competitividad de sus exportaciones y ofrecer mayor certidumbre a las empresas que mantienen operaciones a ambos lados de la frontera.

Según los reportes, Lutnick ha manifestado oposición a reducciones significativas en los aranceles sobre automóviles, acero y aluminio.

También habría rechazado propuestas para disminuir impuestos aplicados a determinados productos manufacturados con esos materiales.

Las negociaciones habían mostrado avances

Antes de que surgieran los obstáculos más recientes, representantes de ambos gobiernos habían trabajado en una propuesta que contemplaba ajustes arancelarios estadounidenses a cambio de concesiones mexicanas.

El objetivo era establecer una base para continuar las conversaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC.

Este acuerdo regula una parte fundamental de las relaciones comerciales de América del Norte y permite la integración de cadenas de suministro en industrias como la automotriz, la electrónica y la manufactura avanzada.

México considera prioritario mantener condiciones competitivas para sus productos dentro del mercado estadounidense.

Por su parte, Washington busca proteger determinados sectores industriales y reforzar la producción nacional.

México asegura que todavía existen avances

Aunque The Wall Street Journal describe un estancamiento en las conversaciones, funcionarios de ambos países han ofrecido declaraciones más optimistas.

El subsecretario mexicano de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, indicó al periódico que las negociaciones continúan registrando avances.

Un portavoz del Departamento de Comercio estadounidense también sostuvo que el diálogo comercial con México permanece activo.

Estas declaraciones sugieren que todavía existen oportunidades para alcanzar compromisos, aunque no se ha anunciado una fecha definitiva para cerrar el entendimiento.

La industria automotriz ya muestra señales de presión

El impacto de las tensiones comerciales no se limita a las mesas de negociación.

La industria automotriz mexicana ha comenzado a reflejar las consecuencias de los aranceles y la incertidumbre sobre las futuras reglas comerciales.

Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, citadas por Reuters, las exportaciones mexicanas de vehículos disminuyeron 12 % en septiembre de 2026 respecto al mismo mes del año anterior.

La producción mensual también registró una caída interanual del 15 %.

Sin embargo, las ventas de vehículos dentro del mercado mexicano crecieron 8 %, compensando parcialmente la debilidad de la demanda externa.

Estas cifras reflejan las dificultades de un sector que depende considerablemente de sus exportaciones a Estados Unidos.

Fabricantes como General Motors, Ford y Nissan registraron descensos importantes en sus exportaciones durante septiembre, mientras otras empresas mostraron un comportamiento más favorable.

Una cadena de producción compartida

La industria automotriz norteamericana opera mediante una extensa red de proveedores, fabricantes de componentes, ensambladoras y centros de distribución.

En numerosos casos, las piezas necesarias para fabricar un vehículo cruzan varias veces las fronteras entre México, Estados Unidos y Canadá antes de llegar al consumidor.

Por esta razón, un aumento en los aranceles puede incrementar los costos de producción y modificar las decisiones de inversión.

Las empresas también deben considerar dónde fabricar componentes, qué proveedores utilizar y cómo distribuir sus vehículos dentro de los diferentes mercados.

La incertidumbre comercial puede retrasar proyectos industriales mientras los fabricantes esperan mayor claridad sobre las reglas futuras.

Posibles consecuencias económicas

Si las diferencias arancelarias continúan sin resolverse, podrían producirse nuevas presiones sobre los costos de producción y las cadenas de suministro regionales.

Los efectos potenciales incluyen mayores costos para fabricantes e importadores, ajustes en decisiones de inversión y cambios en los precios finales de determinados productos.

Sin embargo, la magnitud de esas consecuencias dependerá de las medidas finalmente adoptadas y de cómo las empresas absorban o trasladen los aranceles.

Para México, el principal desafío consiste en preservar su acceso competitivo al mercado estadounidense sin aceptar condiciones que comprometan excesivamente a sus sectores industriales.

Para Washington, la negociación representa un equilibrio entre proteger la manufactura nacional y mantener la eficiencia de las cadenas de producción compartidas.

¿Qué sucederá ahora?

Los representantes comerciales deberán decidir si es posible alcanzar un acuerdo parcial sobre aranceles o si las diferencias deberán trasladarse a una etapa posterior de las negociaciones del T-MEC.

Aunque los informes describen un obstáculo importante, las conversaciones continúan.

El desenlace será determinante para la industria automotriz norteamericana y para miles de empresas que dependen del comercio entre ambos países.

Fuentes: The Wall Street Journal, Reuters e INEGI, octubre de 2026.