El Salvador ha enviado fuerzas especiales a Puerto Príncipe para localizar a cuatro militares desaparecidos desde el 18 de octubre. La operación ha provocado enfrentamientos, amenazas de líderes de pandillas y preocupación por las posibles consecuencias humanitarias.
Puerto Príncipe, Haití — 24 de octubre de 2026. La crisis de seguridad en Haití ha adquirido una nueva dimensión internacional después de que el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenara reforzar las operaciones militares destinadas a localizar a cuatro salvadoreños desaparecidos durante una emboscada perpetrada por grupos armados en las afueras de Puerto Príncipe.
Entre el viernes 23 y el sábado 24 de octubre se han conocido nuevos detalles sobre el despliegue de tropas especializadas, las operaciones de búsqueda y las respuestas de líderes de pandillas que operan en territorio haitiano.
Según reportes internacionales, El Salvador movilizó inicialmente a 100 militares de fuerzas especiales el jueves 22 de octubre, con otro centenar previsto para reforzar el contingente. Otros medios han informado del despliegue de al menos 200 efectivos, aunque las informaciones difieren sobre la cantidad que había llegado efectivamente al país.
La intervención ocurre en medio de una prolongada crisis de seguridad en Haití, donde organizaciones criminales mantienen el control de amplios sectores de la capital y sus alrededores.
La emboscada que desencadenó la operación
Los acontecimientos comenzaron el domingo 18 de octubre, cuando cuatro militares salvadoreños, integrantes de una misión internacional de seguridad respaldada por Naciones Unidas, fueron atacados mientras se desplazaban por la zona de Croix-des-Bouquets, al noreste de Puerto Príncipe.
Los salvadoreños viajaban en un vehículo blindado después de acudir a comprar alimentos. De acuerdo con la información comunicada ante el Consejo de Seguridad de la ONU por el representante estadounidense Mike Waltz, los atacantes utilizaron armas de fuego y explosivos contra la unidad.
El blindado terminó incendiado y sus cuatro ocupantes lograron abandonarlo, pero posteriormente se perdió el contacto con ellos.
Las autoridades salvadoreñas identificaron a los desaparecidos como técnicos aeronáuticos, no como soldados destinados directamente a operaciones de combate. Según Bukele, su misión consistía principalmente en apoyar evacuaciones médicas y otras operaciones aéreas.
Aunque el mandatario salvadoreño sostiene que los cuatro fueron tomados como rehenes, los reportes disponibles no permiten establecer públicamente su ubicación exacta ni sus condiciones de cautiverio.
El ataque ocurrió en un territorio donde operan organizaciones como Chèn Méchan y 400 Mawozo. Sin embargo, ninguna de estas agrupaciones había asumido formalmente la responsabilidad del secuestro en los reportes consultados.
El Salvador envía fuerzas especiales y aumenta la presión militar
Después de varios días de búsqueda sin resultados públicos concluyentes, Bukele anunció el miércoles 21 de octubre una operación militar para recuperar a los cuatro desaparecidos.
El despliegue de fuerzas especiales se materializó el jueves 22 de octubre, cuando comenzaron a llegar refuerzos salvadoreños a Puerto Príncipe.
Durante los operativos se han reportado enfrentamientos entre integrantes de las fuerzas de seguridad y miembros de organizaciones armadas. Las informaciones también mencionan pandilleros muertos, efectivos heridos y propiedades incendiadas, aunque no existe un balance público consolidado que permita confirmar todas las cifras.
La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), encargada de colaborar con las autoridades haitianas, mantiene operaciones con apoyo de la Policía Nacional de Haití y otros equipos de seguridad.
Uno de los principales obstáculos es la dificultad de penetrar en territorios dominados por organizaciones que conocen las rutas de acceso, disponen de armamento y mantienen posiciones defensivas dentro de comunidades densamente pobladas.
Bukele responde a las amenazas y rechaza las críticas
El viernes 23 de octubre, el presidente salvadoreño respondió públicamente a quienes cuestionaron su decisión de enviar tropas adicionales a Haití.
En publicaciones realizadas a través de X, Bukele defendió la participación salvadoreña y expresó su confianza en el resultado de la operación.
El mandatario describió a las pandillas haitianas como organizaciones «satánicas» y sostuvo que sus efectivos habían encomendado la misión a Dios.
También afirmó:
«Dios nos concederá la victoria. El Creador del Universo está con nosotros».
Estas expresiones forman parte de los mensajes políticos y religiosos del mandatario. Sus acusaciones sobre supuestas prácticas de las pandillas no constituyen, por sí solas, evidencia independiente de esas conductas.
La declaración se produjo después de que dirigentes de organizaciones criminales haitianas difundieran videos desafiando al presidente de El Salvador.
Al menos dos líderes de pandillas respondieron públicamente a las advertencias de Bukele, intensificando una confrontación que también se desarrolla en las redes sociales.
Líder de la pandilla 400 Mawozo desafía públicamente a Bukele
Una de las respuestas más significativas llegó de Wilson Joseph, conocido como Lanmo San Jou, identificado como líder de la organización criminal 400 Mawozo.
En un video divulgado en redes sociales, Joseph mostró grandes cantidades de municiones y desafió a las fuerzas salvadoreñas, asegurando que estaba preparado para enfrentarlas.
400 Mawozo es una de las agrupaciones armadas que operan en las inmediaciones de Puerto Príncipe y mantiene vínculos con la coalición criminal Viv Ansanm.
No obstante, el desafío público de Joseph no equivale a una confirmación de que su organización tenga bajo custodia a los cuatro salvadoreños.
Hasta el sábado 24 de octubre, ninguna pandilla había asumido públicamente la responsabilidad del secuestro, según los reportes revisados.
Especialistas advierten sobre las dificultades del rescate
El aumento de la presencia militar extranjera también ha provocado advertencias de especialistas en seguridad y antiguos integrantes de las fuerzas armadas haitianas.
El coronel retirado Himmler Rebu, quien dirigió una unidad de fuerzas especiales del Ejército de Haití, expresó dudas sobre las posibilidades de éxito de una intervención militar extranjera que no cuente con suficiente conocimiento del territorio.
Por su parte, el investigador Romain Le Cour, vinculado a Global Initiative Against Transnational Organized Crime, cuestionó las circunstancias en las que los cuatro salvadoreños terminaron desplazándose sin escolta por una zona controlada por pandillas.
Le Cour también advirtió que la intensificación de las operaciones podría producir consecuencias humanitarias y favorecer una mayor coordinación entre organizaciones criminales que anteriormente mostraban señales de fragmentación.
Uno de los principales riesgos es que los enfrentamientos se desarrollen en zonas residenciales, donde la población civil queda expuesta a disparos, explosivos y desplazamientos forzados.
La crisis haitiana: miles de víctimas y una misión internacional incompleta
La operación de rescate se desarrolla en uno de los escenarios de seguridad más complejos del Caribe.
Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio de 2021, Haití ha experimentado un deterioro de sus instituciones, acompañado por la expansión territorial de organizaciones armadas.
Según datos de Naciones Unidas recogidos por medios internacionales, la violencia y las operaciones de seguridad habían dejado más de 5,700 personas muertas o heridas entre enero y mediados de septiembre de 2026.
La crisis también ha provocado el desplazamiento de aproximadamente 1.5 millones de personas.
Las estimaciones sobre el territorio controlado por las pandillas varían según el organismo y la zona analizada, pero coinciden en que dominan gran parte de Puerto Príncipe y mantienen presencia en regiones próximas.
La Fuerza de Supresión de Pandillas fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU para respaldar a la Policía Nacional haitiana y combatir a las organizaciones criminales.
El despliegue internacional contempla una fuerza de aproximadamente 5,500 integrantes. Sin embargo, los reportes de octubre sitúan su capacidad operativa en poco más de 2,000 efectivos, una cifra considerablemente inferior al objetivo establecido.
Esta limitación complica la posibilidad de mantener operaciones simultáneas, proteger territorios recuperados y responder a ataques coordinados de distintas pandillas.
¿Qué papel desempeña Estados Unidos?
Estados Unidos figura entre los principales países que respaldan la misión internacional de seguridad en Haití.
Tras la emboscada, representantes estadounidenses condenaron el ataque y expresaron respaldo a los esfuerzos destinados a recuperar a los militares salvadoreños.
El representante estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz, informó previamente que existían razones para creer que los cuatro sobrevivieron al ataque inicial.
Los reportes también mencionan participación estadounidense en el apoyo logístico a la operación internacional.
Sin embargo, debe distinguirse entre el apoyo diplomático y logístico de Washington y la conducción directa de operaciones de combate, ya que las fuentes consultadas no permiten establecer todos los detalles de su participación.
¿Qué podría ocurrir si los soldados no son liberados?
La continuidad de la operación dependerá de la información que logren obtener las autoridades sobre el paradero de los desaparecidos.
El Gobierno salvadoreño ha advertido que podría intensificar su respuesta militar si los cuatro no son devueltos con vida y sin lesiones.
No obstante, una ofensiva de mayor alcance tendría que enfrentar varios obstáculos, entre ellos la dificultad de identificar a los responsables directos, localizar a los posibles rehenes y evitar víctimas civiles.
Otra preocupación es que las organizaciones criminales utilicen el secuestro como instrumento de presión contra las fuerzas internacionales.
El incidente representa además un desafío para la misión multinacional, cuyo objetivo no se limita a rescatar a los militares, sino que incluye restablecer las condiciones de seguridad necesarias para la recuperación institucional de Haití.
Situación actual al sábado 24 de octubre
Al cierre de esta edición, cuatro militares salvadoreños permanecían desaparecidos, mientras las autoridades continuaban las operaciones de búsqueda.
El Salvador ha desplegado fuerzas especiales para reforzar las labores de localización y las operaciones internacionales de seguridad.
Los operativos se concentran en Croix-des-Bouquets y sectores próximos a Puerto Príncipe, donde diferentes organizaciones criminales mantienen presencia.
Entretanto, los intercambios públicos entre Bukele y dirigentes de pandillas han elevado la tensión alrededor del caso.
Hasta el momento, no se había confirmado públicamente la liberación de los cuatro salvadoreños ni se había presentado información verificable sobre sus condiciones actuales.
El episodio ha colocado a El Salvador en el centro de una crisis que trasciende sus fronteras. La desaparición de cuatro integrantes de una misión internacional ha provocado un despliegue extraordinario de fuerzas especiales y ha aumentado la presión sobre los organismos encargados de combatir a las pandillas haitianas.
La prioridad inmediata sigue siendo localizar a los cuatro salvadoreños y lograr su regreso con vida. Mientras tanto, la situación representa una nueva prueba para la cooperación internacional en Haití, donde el enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad y las organizaciones armadas continúa afectando gravemente a la población civil.
