El fútbol brasileño enfrenta preocupación por una medida del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que prohíbe las apuestas deportivas en línea a partir del 6 de octubre.
Clubes de la Serie A han advertido que la decisión puede afectar significativamente sus finanzas, debido a la dependencia que muchas instituciones tienen de patrocinios vinculados a casas de apuestas. Según datos citados en la cobertura internacional, estos acuerdos generaron cerca de 1,000 millones de reales en publicidad durante 2025.
Los equipos sostienen que la pérdida de esos ingresos podría provocar recortes de presupuesto, ajustes salariales y ventas de jugadores. El gobierno, por su parte, defiende la medida por preocupaciones sociales y de salud pública, mientras varias compañías del sector han impugnado la decisión ante el Tribunal Supremo de Brasil.
