Un contrato destinado a añadir generación temporera al frágil sistema eléctrico de Puerto Rico terminó convertido en una controversia que involucra a la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), la Oficina Independiente de Adquisiciones —conocida como 3PPO—, la Autoridad para las Alianzas Público-Privadas (AAPP), la Junta de Supervisión Fiscal y varias compañías privadas.

En el centro se encuentra Power Expectations LLC y un contrato cuyo valor máximo potencial rondaba los $5,886.7 millones durante diez años, para instalar y operar unos 400 megavatios (MW) de generación temporera.

Es importante aclarar desde el principio que esa cantidad representaba el valor máximo estimado del acuerdo durante su vigencia. No significa que Puerto Rico haya desembolsado $5,887 millones a Power Expectations.

La controversia, además, va mucho más allá del tamaño del contrato.

Incluye cuestionamientos sobre la capacidad financiera y técnica de Power Expectations, una empresa cuya participación habría sido importante para demostrar la capacidad del consorcio pero que posteriormente negó haber autorizado su participación, una firma cuya autoridad está en disputa, la sustitución de esa compañía después de firmado el contrato, una fianza de cumplimiento de aproximadamente $1,180 millones que no fue entregada y preguntas sobre qué información conocían distintas dependencias gubernamentales antes de que el acuerdo fuera cancelado.

Esta es la historia, paso a paso.

1. El origen: Puerto Rico necesitaba generación urgentemente

Para entender por qué comenzó este proceso hay que regresar a marzo de 2025.

El Negociado de Energía de Puerto Rico había identificado una posible insuficiencia de generación de aproximadamente 700 a 850 MW y ordenó tomar medidas para mejorar la confiabilidad del sistema eléctrico.

La respuesta fue buscar generación temporera que pudiera instalarse con mayor rapidez que una central eléctrica convencional.

Inicialmente hubo un proceso conocido como TPG1, pero este no terminó produciendo el contrato que posteriormente quedaría bajo investigación.

En julio de 2025 comenzó una segunda licitación, denominada TPG2.

De ese proceso saldría Power Expectations.

2. Power Expectations no fue inicialmente la propuesta mejor evaluada

Este es uno de los primeros detalles importantes de la historia.

Según documentos del proceso divulgados posteriormente, para agosto de 2025 la evaluación colocaba a Gotham Energy en primera posición, Javelin Global Commodities en segunda y Power Expectations en tercera.

El informe también identificaba deficiencias entre las propuestas y señalaba que ninguna debía recomendarse directamente sin negociaciones adicionales.

Power Expectations, sin embargo, continuó dentro del proceso.

Finalmente, el 5 de septiembre de 2025, el proyecto fue adjudicado al consorcio compuesto por:

Power Expectations LLC, Enchanted Rock y Reyes Contractor Group.

El proyecto contemplaba aproximadamente 400 MW de generación.

3. Ya existían dudas sobre la capacidad de Power Expectations

Antes de que se firmara el contrato existían interrogantes sobre si Power Expectations podía ejecutar por sí sola un proyecto de esta magnitud.

Un análisis de la 3PPO había planteado dudas sobre su capacidad organizacional y financiera.

Este punto posteriormente se convertiría en una pieza fundamental de la controversia.

Según explicó posteriormente la Junta de Supervisión Fiscal, la información que recibió durante la evaluación indicaba que Power Expectations carecía por sí sola de la capacidad financiera y del conocimiento técnico necesario para ejecutar el proyecto sin la participación de Enchanted Rock.

En otras palabras:

Enchanted Rock no era simplemente otro nombre dentro del contrato. Su participación ayudaba a demostrar que el consorcio tenía la capacidad necesaria para desarrollar el proyecto.

Eso explica por qué lo ocurrido posteriormente con esa compañía resultó tan importante.

4. El contrato pasa por varias aprobaciones

El acuerdo atravesó distintas etapas gubernamentales.

La AEE presentó el contrato al Negociado de Energía, que lo aprobó en diciembre de 2025.

El 16 de enero de 2026, el contrato llegó formalmente a la Junta de Supervisión Fiscal.

La Junta comenzó entonces a realizar preguntas sobre aspectos como la capacidad financiera del consorcio, las garantías de cumplimiento, el calendario de instalación, el costo del proyecto y los riesgos que asumiría la AEE.

El 8 de mayo de 2026, la Junta concedió una aprobación condicionada.

Exigió modificaciones para incluir hitos de ejecución, obligaciones de informar progreso, penalidades por retrasos, mecanismos de terminación y garantías financieras.

Finalmente, el 2 de junio de 2026, la Junta determinó que las condiciones habían sido atendidas y autorizó que el proceso continuara.

5. El 10 de junio se firma el contrato multimillonario

El 10 de junio de 2026, la AEE formalizó el contrato.

El acuerdo contemplaba aproximadamente 400 MW de generación temporera y podía alcanzar un valor máximo cercano a $5,887 millones durante diez años.

Los vendedores identificados eran Power Expectations, Enchanted Rock y Reyes Contractor.

Parecía que finalmente comenzaría el proyecto.

Pero apenas días después surgió un problema que cambiaría completamente el panorama.

6. El extraño caso de “Jhoby Weaks”

Uno de los documentos del contrato contenía una firma a nombre de “Jhoby Weaks”, quien aparecía representando a Enchanted Rock.

Posteriormente se identificó a esa persona como Jobadiah “Joby” Sinclair Weeks, empresario relacionado con criptomonedas y con antecedentes en un caso federal de fraude.

Pero el problema principal no era únicamente quién era Weeks.

La pregunta mucho más importante era:

¿Tenía autorización para firmar un contrato multimillonario en representación de Enchanted Rock?

ERock Inc., empresa matriz de Enchanted Rock, sostuvo que no autorizó su participación en el proyecto ni el uso de su nombre y firma.

Power Expectations ha disputado esa versión.

Documentos conocidos posteriormente mostraron además que la junta de Power Expectations había aprobado una resolución mediante la cual se atribuía autoridad para designar a “Jhoby Weaks” como representante autorizado de Enchanted Rock.

Sin embargo, de acuerdo con documentos divulgados públicamente, no aparecía una autorización expresa de Enchanted Rock permitiendo a Power Expectations seleccionar quién podía firmar en su representación.

Esta controversia continúa siendo uno de los elementos centrales de las investigaciones.

7. Enchanted Rock dice que nunca quiso formar parte del contrato

La situación se volvió todavía más complicada.

Investigaciones periodísticas han encontrado comunicaciones que indican que Enchanted Rock había expresado desde noviembre de 2025 que no quería participar en el contrato, posición que habría reiterado posteriormente.

Sin embargo, cuando el contrato fue firmado el 10 de junio de 2026, Enchanted Rock todavía aparecía como integrante del consorcio.

Esto plantea una de las preguntas fundamentales del caso:

¿Cómo pudo llegar hasta la firma final un contrato en el que una empresa considerada importante para demostrar la capacidad técnica del consorcio posteriormente sostuvo que nunca autorizó participar?

Hasta ahora, las distintas partes han presentado versiones diferentes sobre lo ocurrido.

8. Dos días después aparece otra compañía: Flotek

La cronología se vuelve todavía más llamativa.

El contrato se firmó el 10 de junio de 2026.

Un acuerdo fechado el 12 de junio, apenas dos días después, contemplaba sustituir las responsabilidades de Enchanted Rock por Flotek Industries.

Posteriormente surgieron cuestionamientos sobre cómo una empresa que asumiría responsabilidades dentro de un contrato de diez años y potencialmente miles de millones de dólares pudo ser identificada, negociada y documentada como sustituta en un período tan corto.

Además, el contrato establecía que determinadas obligaciones no podían transferirse sin el consentimiento previo y escrito de la AEE.

La AEE no aprobó formalmente la sustitución hasta el 31 de julio.

9. Otro problema: requisitos corporativos pendientes

Posteriormente surgieron otros cuestionamientos relacionados con las compañías participantes.

Investigaciones periodísticas encontraron problemas relacionados con el registro y documentación requerida para hacer negocios en Puerto Rico.

Según documentos examinados durante esas investigaciones, funcionarios relacionados con el proceso habían advertido desde 2025 sobre la necesidad de que Enchanted Rock cumpliera con determinados requisitos.

Cuando posteriormente se evaluó a Flotek, también se identificaron documentos pendientes, incluyendo certificaciones y requisitos relacionados con el Código Anticorrupción.

Esto añadió nuevas preguntas sobre el proceso de verificación o due diligence utilizado antes de aprobar a las compañías.

10. El gobierno había recibido advertencias desde junio

Aquí aparece otra parte fundamental del caso.

Según la reconstrucción realizada posteriormente por la Junta de Supervisión, el 16 de junio de 2026, abogados relacionados con ERock llevaron a funcionarios gubernamentales alegaciones sobre posible conducta impropia relacionada con el contrato.

El asunto llegó a la AAPP y a la 3PPO.

La 3PPO comenzó una investigación.

Sin embargo, según la Junta, ni la propia Junta ni la AEE fueron informadas inmediatamente de esas alegaciones.

Esto abrió una segunda gran vertiente del escándalo.

Ya no se trataba solamente de determinar qué había ocurrido entre Power Expectations y Enchanted Rock.

También había que determinar:

¿Quién dentro del gobierno sabía que existían estas acusaciones?

¿Cuándo lo supo?

¿Qué hizo con esa información?

¿Y por qué el proceso continuó avanzando?

11. Mientras tanto, el proyecto tampoco avanzaba

El contrato no solamente enfrentaba problemas relacionados con las empresas participantes.

También comenzaron a surgir incumplimientos operacionales.

La Junta solicitó evidencia sobre una fianza de cumplimiento de aproximadamente $1,180 millones, además de información sobre los hitos del proyecto y los estudios necesarios para conectar la generación al sistema.

Para principios de agosto, la AEE había informado que la fianza no había sido entregada y que varios hitos contractuales tampoco se habían cumplido.

La Junta señaló posteriormente que habían transcurrido 66 días desde la firma del contrato sin que se reportara progreso significativo.

12. La controversia explota públicamente

A principios de agosto, las alegaciones relacionadas con Enchanted Rock y la firma comenzaron a hacerse públicas.

La Junta de Supervisión indicó que conoció las alegaciones y posteriormente obtuvo confirmación directa de ERock.

El 7 de agosto, la empresa matriz afirmó que Enchanted Rock no formaba parte del proyecto y que su nombre y firma habían sido utilizados sin autorización.

La Junta consideró este asunto particularmente importante porque la participación de Enchanted Rock había sido uno de los factores utilizados para evaluar la capacidad del consorcio.

13. La Junta cancela su aprobación

El 14 de agosto de 2026, la Junta de Supervisión tomó una decisión decisiva.

Revocó su aprobación del contrato.

Además, ordenó a la AEE terminar el acuerdo y anunció que asuntos relacionados con la contratación serían referidos a las autoridades correspondientes.

La Junta sostuvo que la información recibida posteriormente afectaba elementos fundamentales utilizados para aprobar el contrato.

También aclaró que no estaba determinando quién decía la verdad en la disputa entre Power Expectations y Enchanted Rock.

Su argumento era que la documentación sobre la cual había basado su aprobación ya no podía considerarse confiable y completa.

14. La AEE termina oficialmente el contrato

El 18 de agosto de 2026, la Autoridad de Energía Eléctrica notificó oficialmente la terminación.

El proyecto de aproximadamente 400 MW quedó detenido.

Pero el final del contrato fue solamente el comienzo de otra etapa.

Ahora comenzarían las investigaciones.

15. Entran las autoridades federales, Justicia y la Legislatura

El caso comenzó a examinarse desde múltiples frentes.

El zar de Energía y director ejecutivo de la AAPP, Josué Colón Ortiz, confirmó públicamente que fue entrevistado por el FBI y el Departamento de Justicia de Puerto Rico en relación con el contrato.

Osvaldo Carlo Linares, responsable de la 3PPO, también indicó que había llevado información a las autoridades federales.

Posteriormente, el director ejecutivo de la Junta de Supervisión, Robert Mujica, confirmó que representantes legales de la Junta habían dialogado con autoridades federales que investigaban el asunto.

La Legislatura también comenzó a examinar la contratación y solicitar documentación.

Es importante hacer una distinción:

Que una persona sea entrevistada, que documentos sean solicitados o que exista una investigación no significa que se haya determinado que esa persona cometió un delito.

Hasta el momento, estos procesos investigativos no equivalen a una determinación judicial de responsabilidad penal.

16. Power Expectations también responde

Power Expectations no aceptó la cancelación del contrato.

La compañía acudió al tribunal federal cuestionando la terminación del acuerdo y ha rechazado señalamientos relacionados con el proceso.

También presentó un referido ante el Departamento de Justicia solicitando investigar actuaciones relacionadas con las denuncias sobre el contrato.

Por tanto, existen versiones contradictorias que tendrán que ser evaluadas mediante las investigaciones y procesos judiciales correspondientes.

Entonces, ¿cuál es realmente el escándalo?

Reducir el caso a la firma de “Jhoby Weaks” sería simplificar demasiado lo ocurrido.

El problema tiene varias capas.

Primero, existían dudas sobre la capacidad financiera y técnica de Power Expectations, y Enchanted Rock aparentemente desempeñaba un papel importante para superar esas preocupaciones.

Segundo, Enchanted Rock posteriormente negó haber autorizado su participación, aunque su nombre figuraba en el contrato firmado.

Tercero, apareció como firmante en representación de esa empresa una persona cuya autoridad para hacerlo está en disputa.

Cuarto, Enchanted Rock fue sustituida rápidamente por Flotek, inicialmente sin el consentimiento previo de la AEE que exigía el contrato.

Quinto, surgieron cuestionamientos relacionados con requisitos corporativos y documentación de algunas de las compañías participantes.

Sexto, funcionarios y entidades gubernamentales aparentemente recibieron advertencias sobre posibles irregularidades semanas antes de que la controversia explotara públicamente.

Y séptimo, independientemente de la disputa sobre las firmas, el proyecto tampoco había cumplido varios hitos contractuales ni presentado la garantía financiera requerida.

La pregunta de los $5,887 millones

Hay otro punto que debe aclararse para evitar confusión.

Puerto Rico no desembolsó automáticamente $5,887 millones a Power Expectations.

Esa cantidad representaba el valor máximo potencial de un contrato de hasta diez años.

La controversia gira alrededor de cómo un acuerdo público de semejante magnitud logró avanzar por múltiples niveles de evaluación y aprobación pese a los interrogantes que posteriormente salieron a la luz.

Lo que todavía falta por conocer

Al 2 de octubre de 2026, todavía quedan preguntas importantes sin respuesta definitiva.

¿Quién autorizó realmente la participación y firma en nombre de Enchanted Rock?

¿Qué verificaciones se realizaron antes de aceptar a las compañías y sus representantes?

¿Por qué no se comunicaron inmediatamente a la AEE y a la Junta las advertencias recibidas en junio?

¿Cómo se seleccionó a Flotek tan rápidamente como sustituta?

¿Qué funcionarios conocían cada irregularidad y en qué momento?

¿Hubo simplemente fallas administrativas y de fiscalización o las investigaciones encontrarán conducta ilegal?

Y finalmente:

¿Cómo un contrato energético que podía comprometer hasta $5,887 millones llegó tan lejos antes de que los cuestionamientos provocaran su cancelación?

Una historia que todavía se está escribiendo

Este caso todavía no ha terminado.

La información disponible hasta el 2 de octubre de 2026 permite reconstruir cómo el contrato avanzó por diferentes niveles de evaluación gubernamental antes de ser cancelado.

También permite identificar los asuntos que ahora están bajo escrutinio: la capacidad del consorcio, la participación disputada de Enchanted Rock, la autoridad de quien firmó en su representación, la entrada de Flotek, los requisitos corporativos, la ausencia de la fianza de cumplimiento y la manera en que distintas entidades gubernamentales manejaron las advertencias recibidas.

Pero todavía existen piezas que no conocemos.

Las investigaciones federales, estatales y legislativas podrían producir nuevos documentos, testimonios y evidencia que amplíen o modifiquen lo que actualmente se conoce.

El objetivo de esta reconstrucción no es determinar culpabilidad antes de que concluyan esas investigaciones, sino colocar en orden las fechas, documentos, decisiones y versiones conocidas para que el público pueda entender cómo Puerto Rico llegó hasta este punto.

El contrato fue cancelado.

Las preguntas todavía continúan.