Una vaguada en niveles altos de la atmósfera, junto con abundante humedad, favorecía el desarrollo de aguaceros y tronadas en Puerto Rico. El pronóstico publicado de madrugada anticipaba lluvias en sectores expuestos al viento durante la mañana y un aumento de la actividad durante la tarde, especialmente en el noroeste de la isla.

Los meteorólogos estimaban entre 2.2 y 2.3 pulgadas de agua precipitable, una cantidad elevada para la época. Ese nivel de humedad puede alimentar aguaceros fuertes y localizados. Aunque no todas las áreas recibirían la misma cantidad de lluvia, los sectores urbanos, las zonas con drenaje deficiente y los terrenos bajos podrían experimentar inundaciones temporeras. Los riachuelos también pueden crecer con rapidez bajo aguaceros intensos.

La actividad eléctrica representa otro riesgo. Durante las tronadas, se recomienda buscar refugio en un edificio cerrado o en un vehículo con techo rígido y evitar playas, piscinas, campos abiertos y árboles aislados. En la carretera, la lluvia intensa puede reducir la visibilidad y crear acumulaciones de agua difíciles de detectar.

El Servicio Nacional de Meteorología también anticipaba condiciones cálidas y vientos del sureste, de leves a moderados. El pronóstico de la mañana no garantiza que llueva de la misma manera en toda la isla: las condiciones pueden variar por municipio y cambiar durante el día.