La Organización Meteorológica Mundial alerta sobre un calentamiento extraordinario del océano Pacífico que podría intensificar las sequías, inundaciones y temperaturas extremas. Puerto Rico figura entre las regiones donde las autoridades vigilan el riesgo de una prolongación de las condiciones secas.
22 de octubre de 2026 | Islántico
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió una advertencia internacional ante el rápido fortalecimiento del fenómeno climático de El Niño, que podría convertirse en uno de los episodios más intensos registrados desde que comenzaron las observaciones modernas.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de Naciones Unidas, presentó el miércoles 21 de octubre una nueva perspectiva climática que anticipa temperaturas oceánicas de hasta 3.8 grados Celsius por encima del promedio en una región clave del Pacífico tropical durante el periodo de noviembre de 2026 a enero de 2027.
El organismo advierte que el fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad alrededor de diciembre, aunque sus consecuencias podrían extenderse durante buena parte de 2027.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, explicó durante una conferencia de prensa en Ginebra que las proyecciones actuales apuntan hacia una intensidad excepcional, potencialmente superior a las escalas utilizadas para monitorear estos episodios durante las últimas cuatro décadas.
La advertencia no significa que una catástrofe mundial sea inevitable, sino que los gobiernos deben prepararse para posibles alteraciones importantes en las temperaturas, precipitaciones y disponibilidad de agua.
¿Por qué preocupa tanto este episodio de El Niño?
El Niño es un fenómeno climático natural caracterizado por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Este calentamiento modifica la circulación atmosférica y afecta la distribución de las lluvias y las temperaturas en distintas partes del planeta.
Sus consecuencias no son iguales en todas las regiones. Mientras algunos territorios experimentan sequías prolongadas, otros pueden registrar precipitaciones intensas, inundaciones y deslizamientos de terreno.
La preocupación científica actual radica en la magnitud del calentamiento proyectado.
Según la OMM, la anomalía promedio de temperatura superficial del mar en la región conocida como Niño 3.4 podría alcanzar aproximadamente +3.8 °C entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Esta proyección supera el máximo aproximado de +2.6 °C registrado durante el episodio de 2015-2016, según la comparación presentada por el organismo en su informe de octubre.
Sin embargo, se trata de una proyección estacional y no de un récord que ya haya sido confirmado.
Por su parte, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó el 8 de octubre que existía una probabilidad del 83 % de alcanzar una intensidad histórica durante el trimestre de octubre a diciembre de 2026, utilizando su índice relativo de monitoreo oceánico.
Los especialistas explican que, cuanto más intenso sea El Niño, mayor puede ser la probabilidad de alteraciones climáticas asociadas al fenómeno, aunque sus efectos específicos no están garantizados.
La ONU advierte sobre sequías, inundaciones y temperaturas extremas
La nueva evaluación climática identifica riesgos importantes para diferentes regiones del mundo.
En África oriental, particularmente durante la temporada de lluvias de octubre a diciembre, existe una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal, lo que podría aumentar el peligro de inundaciones.
En África austral, la preocupación se concentra en posibles déficits de lluvia a partir de noviembre, coincidiendo con el comienzo de una temporada crucial para la producción agrícola.
En el sudeste asiático, el aumento de las temperaturas y la reducción de las precipitaciones podrían afectar la agricultura, el abastecimiento de agua y las condiciones propicias para incendios forestales.
En América, las proyecciones contemplan mayores precipitaciones en sectores de Norteamérica y algunas regiones de Sudamérica, mientras que partes de Centroamérica, el sur del Caribe y la Amazonía podrían enfrentar condiciones más secas.
La OMM enfatiza que estas perspectivas describen tendencias estacionales, no pronósticos de tormentas o desastres individuales.
Hasta 50 millones de personas podrían enfrentar mayor inseguridad alimentaria
La preocupación de Naciones Unidas también tiene una dimensión humanitaria.
Durante la conferencia celebrada en Ginebra, el coordinador de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que los efectos de El Niño podrían agravar la inseguridad alimentaria de hasta 50 millones de personas.
El riesgo es especialmente elevado en países donde los sistemas agrícolas, el acceso al agua potable y los servicios básicos ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
Ante este escenario, la ONU anunció una asignación de 50 millones de dólares de su fondo de emergencias para apoyar acciones preventivas en 11 países que podrían experimentar impactos particularmente severos.
Entre los países mencionados figuran Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
La intención es adelantar medidas de protección antes de que se materialicen las emergencias, en lugar de intervenir únicamente después de que ocurran las pérdidas.
Puerto Rico bajo vigilancia por posible prolongación de la sequía
Aunque la advertencia internacional abarca numerosas regiones, Puerto Rico enfrenta un escenario particular debido a las condiciones secas que han afectado distintos sectores de la isla durante 2026.
El Sistema Nacional Integrado de Información sobre Sequías de Estados Unidos (NIDIS), en colaboración con la NOAA y otras agencias federales, publicó el 8 de octubre una evaluación que advierte sobre la posible persistencia de la sequía en el este y sur de Puerto Rico durante el resto del año.
El documento señala que las condiciones de El Niño suelen favorecer precipitaciones inferiores a lo normal en Puerto Rico y las Islas Vírgenes cuando el fenómeno alcanza una intensidad considerable.
Según las proyecciones regionales publicadas en ese informe:
- Existe entre 50 % y 60 % de probabilidad de precipitaciones inferiores a lo normal durante los primeros meses del invierno.
- La probabilidad de temperaturas superiores a lo normal supera el 70 %.
- Las condiciones de sequía podrían persistir en sectores del este y sur de Puerto Rico hasta finales de diciembre.
No obstante, las autoridades destacan que cada episodio de El Niño presenta características diferentes y que otros factores atmosféricos pueden modificar las condiciones locales.
Un verano que dejó consecuencias importantes
La evaluación federal también documentó que Puerto Rico experimentó un verano particularmente caluroso y seco.
Juncos y Aibonito registraron sus veranos más cálidos desde que comenzaron sus respectivas observaciones, mientras que San Juan, Juncos, Arecibo y Aibonito registraron sus veranos más secos.
Durante los seis meses previos al informe, la estación del Aeropuerto Internacional Luis Muñoz Marín acumuló apenas 16.80 pulgadas de lluvia, aproximadamente la mitad de lo habitual para ese periodo.
Las precipitaciones de finales de septiembre permitieron mejorar parcialmente las condiciones en diversos municipios y recuperar niveles de algunos embalses que abastecen la zona metropolitana.
Sin embargo, esa recuperación no fue uniforme.
Al 6 de octubre, las llanuras del sur todavía registraban condiciones de sequía extrema, mientras que sectores del interior oriental permanecían bajo sequía severa.
Los agricultores de la región sur también enfrentaban restricciones en el suministro de agua para riego y pérdidas relacionadas con la falta de precipitaciones.
¿Podría afectar el suministro de agua en Puerto Rico?
Uno de los principales riesgos asociados a una prolongación de la sequía es la presión sobre los embalses, acuíferos y sistemas agrícolas.
La reducción sostenida de lluvias puede disminuir la disponibilidad de agua superficial, dificultar la recuperación de las reservas subterráneas y aumentar las necesidades de riego.
Según el informe federal de octubre, dos pozos del acuífero del sur habían alcanzado niveles críticos, de acuerdo con datos del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales.
Sin embargo, esto no significa que exista una determinación de racionamiento generalizado de agua para toda la isla.
Cualquier decisión de esa naturaleza dependería de los niveles de los embalses, la capacidad operacional de los sistemas y la evolución de las lluvias durante los próximos meses.
Las perspectivas también deben evaluarse regionalmente: mientras el informe sobre sequía anticipa condiciones secas para el este y sur de Puerto Rico, la perspectiva mundial de la OMM identifica posibilidades de precipitaciones superiores a lo normal en el norte del Caribe. Por esa razón, el pronóstico específico del Servicio Nacional de Meteorología será determinante.
¿El cambio climático hace que El Niño sea más peligroso?
El Niño es un fenómeno natural que ha ocurrido durante siglos y no es provocado directamente por las actividades humanas.
Sin embargo, sus efectos se producen actualmente en un planeta cuya temperatura promedio ha aumentado debido al cambio climático.
Esto implica que algunos episodios de calor extremo pueden desarrollarse sobre condiciones de temperatura ya elevadas.
Además, una atmósfera más cálida puede contener mayor cantidad de vapor de agua, lo que favorece precipitaciones intensas cuando existen las condiciones meteorológicas adecuadas.
Los científicos advierten, no obstante, que no todos los fenómenos extremos pueden atribuirse directamente a El Niño o al calentamiento global sin un análisis específico.
La combinación de ambos factores requiere una vigilancia científica constante para comprender sus posibles consecuencias.
¿Qué ocurrirá durante los próximos meses?
Las proyecciones más recientes colocan a diciembre de 2026 como el periodo de máxima intensidad esperada de El Niño.
Aunque el calentamiento del océano podría disminuir posteriormente, los efectos sobre la atmósfera y las precipitaciones podrían continuar durante 2027.
La NOAA mantiene un seguimiento de las temperaturas oceánicas, los patrones de viento y la evolución del sistema climático mediante observaciones satelitales, boyas y modelos de predicción.
Su próxima discusión diagnóstica mensual sobre El Niño está programada para el 12 de noviembre de 2026, cuando se espera una nueva actualización de las probabilidades y perspectivas del fenómeno.
Para Puerto Rico, los próximos meses serán importantes para determinar si las lluvias consiguen mejorar las condiciones actuales o si algunos territorios entran en 2027 con un déficit acumulado de precipitación.
Una advertencia para prepararse, no para generar pánico
El mensaje central de Naciones Unidas es que todavía existe una oportunidad para reducir las consecuencias humanas y económicas de un fenómeno climático potencialmente histórico.
Los sistemas de alerta temprana, la planificación agrícola, el manejo de los recursos hídricos y la preparación de las comunidades vulnerables pueden marcar una diferencia importante.
La Organización Meteorológica Mundial insiste en que los pronósticos deben utilizarse como herramientas de prevención y no interpretarse como una confirmación de que ocurrirán desastres específicos.
El Niño podría convertirse en uno de los episodios más intensos de la historia moderna, pero la magnitud definitiva y sus consecuencias regionales todavía están sujetas a la evolución del sistema climático.
En Puerto Rico, el principal desafío será vigilar la recuperación de los recursos de agua y la evolución de las condiciones secas, particularmente en el este y sur de la isla.
Fuentes: Organización Meteorológica Mundial (OMM), Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), Sistema Nacional Integrado de Información sobre Sequías (NIDIS), Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) y Agencia EFE. Informes y declaraciones publicados entre el 8 y el 21 de octubre de 2026.
