El Departamento de Agricultura activa un operativo de aspersión terrestre en la isleta de San Juan para contener una plaga que amenaza la producción agrícola y podría afectar el comercio de frutas y vegetales.

El Departamento de Agricultura de Puerto Rico puso en marcha este jueves, 22 de octubre, una nueva etapa de su estrategia para combatir la mosca del Mediterráneo (Ceratitis capitata), una de las plagas agrícolas de mayor preocupación internacional por su capacidad para afectar numerosas variedades de frutas.

La intervención contempla aplicaciones localizadas de un producto de control sobre árboles y vegetación en la isleta de San Juan, desde el Paseo de la Princesa hasta el área del Escambrón.

La decisión responde a la detección de 1,652 ejemplares silvestres hasta el 16 de octubre, según los datos divulgados por las autoridades agrícolas. Esta cifra demuestra la persistencia de la población del insecto, pese a las medidas implementadas desde julio.

Cómo se realizará la fumigación

Contrario a los operativos de fumigación aérea utilizados en otras circunstancias, el procedimiento anunciado consiste en aplicaciones terrestres dirigidas.

Personal especializado identificará árboles y áreas de vegetación donde se colocará el producto mediante bombas manuales. Las autoridades indicaron que no se trata de una dispersión generalizada del insecticida en el aire.

El tratamiento utilizará GF-120 NF Naturalyte Fruit Fly Bait, un cebo que contiene 0.02 % de spinosad como ingrediente activo.

El producto combina una sustancia atrayente para la mosca con un ingrediente destinado a controlar el insecto después de que consume el cebo.

El Departamento de Agricultura informó que las aplicaciones podrían repetirse cada siete días, dependiendo de las condiciones meteorológicas y las necesidades del operativo.

Aunque el producto está registrado ante la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, su aplicación debe cumplir las instrucciones y precauciones establecidas. La aprobación regulatoria no significa que pueda utilizarse sin restricciones.

Una plaga que lleva meses bajo vigilancia

La detección inicial ocurrió el 16 de julio de 2026 en el Viejo San Juan. Posteriormente, las autoridades establecieron medidas de cuarentena para impedir que el insecto se propagara hacia otras regiones.

El Departamento de Agricultura y el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura federal (USDA-APHIS) han trabajado conjuntamente para vigilar su presencia y reducir la población.

Las estrategias incluyen trampas, estaciones de cebo, eliminación de frutas que pueden albergar larvas y liberación de moscas estériles.

Datos del operativo hasta el 16 de octubre

Además, se han realizado liberaciones de insectos estériles. Esta técnica busca interrumpir la reproducción al reducir la posibilidad de que las hembras produzcan descendencia viable.

La combinación de medidas pretende disminuir progresivamente la población silvestre hasta alcanzar su erradicación.

Por qué representa una amenaza para Puerto Rico

La mosca del Mediterráneo no es conocida por picar a los seres humanos ni por representar una amenaza directa comparable con la de insectos transmisores de enfermedades.

Sin embargo, sus efectos agrícolas pueden ser considerables.

Las hembras depositan sus huevos dentro de frutas susceptibles. Cuando nacen, las larvas se alimentan del interior y pueden ocasionar deterioro, caída prematura y pérdidas de cosechas.

Entre los productos potencialmente afectados se encuentran diversas frutas tropicales y otros cultivos comerciales.

Para Puerto Rico, el riesgo tiene dos dimensiones: los posibles daños directos a los cultivos y las restricciones comerciales que pueden imponerse para impedir la propagación hacia otros territorios.

La cuarentena y las restricciones

El USDA estableció oficialmente una cuarentena federal para el área del Viejo San Juan en septiembre. Las autoridades puertorriqueñas también han establecido áreas sujetas a medidas de control.

Estas disposiciones pueden limitar el movimiento de frutas, vegetales y otros materiales agrícolas regulados.

Aunque los primeros hallazgos se produjeron en zonas urbanas, el propósito de la intervención es impedir que el insecto alcance regiones de producción comercial.

Los residentes y comerciantes deberán seguir las instrucciones de las brigadas, evitar manipular las trampas y respetar las restricciones aplicables al traslado de productos agrícolas.

Qué ocurrirá en las próximas semanas

El éxito del operativo dependerá de la reducción sostenida de ejemplares silvestres detectados en las trampas y de la ausencia de nuevos focos de reproducción.

Las aplicaciones periódicas, la vigilancia de frutas y la liberación de insectos estériles continuarán formando parte del programa de control.

La situación mantiene a las autoridades agrícolas ante un desafío importante: erradicar una plaga establecida en un área urbana antes de que provoque daños económicos mayores en el sector agrícola puertorriqueño.