Un estudio publicado en la revista Science Advances demuestra que los corales afectados por el blanqueamiento pueden recuperar sus algas esenciales al entrar en contacto con fragmentos genéticamente idénticos y saludables. El descubrimiento abre una nueva línea de investigación para la restauración de arrecifes amenazados por el calentamiento de los océanos.

15 de octubre de 2026 | Islántico | Ciencia y Medioambiente

Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford, en California, consiguió recuperar completamente fragmentos de coral severamente blanqueados en apenas siete semanas mediante un procedimiento basado en el contacto directo con corales saludables.

La investigación, publicada el 14 de octubre en la revista científica Science Advances, documenta un mecanismo natural que permite transferir algas microscópicas y nutrientes entre corales genéticamente idénticos, acelerando considerablemente su recuperación.

El resultado representa un avance en la comprensión del blanqueamiento coralino, uno de los problemas ambientales más importantes para los ecosistemas marinos.

Aunque el procedimiento todavía se encuentra en fase experimental y no ha sido probado como tratamiento a gran escala en arrecifes naturales, los investigadores consideran que podría contribuir al desarrollo de nuevas técnicas de restauración.

Un descubrimiento que comenzó por accidente

El origen de la investigación se remonta a 2025, cuando el profesor de biología marina Stephen Palumbi observó un fenómeno inesperado dentro de un laboratorio de Stanford.

Dos fragmentos de coral procedentes de una misma colonia habían quedado accidentalmente en contacto dentro de un tanque. Uno de ellos estaba saludable, mientras el otro presentaba un blanqueamiento severo.

Los investigadores observaron que el fragmento afectado comenzaba a recuperar su color precisamente en la zona donde tocaba al coral sano.

Aquella observación llevó al estudiante doctoral Daniel Collins, junto con Palumbi y la investigadora Fiorenza Micheli, a estudiar si el contacto físico podía facilitar la transferencia de los organismos microscópicos necesarios para la supervivencia coralina.

El equipo buscaba responder una pregunta fundamental: ¿es posible ayudar a recuperarse a un coral que ya ha perdido sus algas esenciales?

El experimento: diez parejas de corales y resultados diferentes

Para comprobar la hipótesis, Collins diseñó un experimento controlado utilizando pequeños fragmentos de la especie Pocillopora damicornis.

Los científicos organizaron diez parejas, cada una compuesta por un fragmento saludable y otro blanqueado, ambos procedentes del mismo individuo y, por tanto, genéticamente idénticos.

Las parejas se distribuyeron en dos grupos:

  • Cinco parejas permanecieron en contacto físico directo, permitiendo que sus tejidos interactuaran.
  • Cinco parejas fueron colocadas a pocos milímetros de distancia, sin permitir el contacto entre los fragmentos.

La diferencia fue decisiva.

Los cinco fragmentos blanqueados que estuvieron en contacto con sus equivalentes saludables lograron recuperarse completamente en un periodo de siete semanas.

En cambio, los fragmentos blanqueados que permanecieron separados no consiguieron recuperarse y terminaron muriendo durante el seguimiento experimental.

Los resultados demostraron que la proximidad por sí sola no era suficiente: el contacto físico desempeñaba un papel determinante en la recuperación observada.

Cómo un coral saludable puede ayudar a recuperar otro

El blanqueamiento ocurre cuando los corales sufren estrés ambiental, principalmente por temperaturas oceánicas anormalmente elevadas.

En esas condiciones, pueden perder las algas simbióticas que viven dentro de sus tejidos. Estas algas, pertenecientes a la familia Symbiodiniaceae, realizan la fotosíntesis y proporcionan una parte fundamental de la energía necesaria para mantener vivo al coral.

Cuando desaparecen, el coral pierde gran parte de su coloración y queda expuesto a un debilitamiento progresivo.

Sin embargo, un coral blanqueado no necesariamente está muerto. Si recupera sus algas y las condiciones ambientales mejoran, todavía puede sobrevivir.

El experimento de Stanford permitió observar una vía particularmente rápida para restablecer esta relación biológica.

Mediante microscopía de alta resolución, los investigadores descubrieron que los tejidos de corales genéticamente idénticos podían fusionarse al establecer contacto.

Esta unión formaba una especie de puente microscópico que conectaba los tejidos de ambos fragmentos, permitiendo el paso de algas beneficiosas y nutrientes desde el coral saludable hacia el afectado.

Los científicos observaron la formación del puente de tejido en aproximadamente dos días y confirmaron la transferencia de algas durante los primeros tres días.

Una vez dentro del fragmento blanqueado, las algas comenzaron a multiplicarse y extenderse por sus tejidos.

Este mecanismo permitió restablecer progresivamente la población de microorganismos esenciales para el coral.

Una recuperación hasta diez veces más rápida

Uno de los hallazgos más importantes estuvo relacionado con la velocidad de reproducción de las algas transferidas.

Durante la segunda semana del experimento, la población de algas simbióticas dentro de los corales en recuperación se duplicaba aproximadamente cada cuatro días.

Según los investigadores, ese ritmo era cerca de diez veces más rápido que las tasas habitualmente observadas durante la recuperación de corales en ambientes naturales.

Además, descubrieron que los fragmentos saludables no necesitaban permanecer unidos durante todo el proceso.

En algunos ensayos, apenas cinco días de contacto resultaron suficientes para proporcionar una cantidad inicial de algas capaz de mantener la recuperación después de separar los fragmentos. El estudio científico también documentó casos en los que tres días bastaron para iniciar una recuperación sostenida.

Esto significa que, una vez transferida una población suficiente de algas beneficiosas, el coral afectado podía continuar recuperándose por sus propios medios.

El descubrimiento plantea una posibilidad para futuras investigaciones: encontrar maneras de suministrar estos microorganismos a corales debilitados sin necesidad de mantener una conexión física permanente con otros ejemplares.

El blanqueamiento coralino afecta a ecosistemas de todo el planeta

La importancia de este hallazgo se comprende mejor al considerar la magnitud del deterioro que enfrentan los arrecifes.

Los corales proporcionan hábitat, refugio y áreas de reproducción a numerosas especies marinas. También ayudan a proteger las costas del oleaje y sostienen actividades económicas relacionadas con la pesca y el turismo.

Sin embargo, el aumento de las temperaturas oceánicas ha provocado episodios de blanqueamiento cada vez más extensos.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), aproximadamente el 84 % de la superficie mundial de arrecifes experimentó niveles de estrés térmico capaces de provocar blanqueamiento durante el cuarto episodio mundial de blanqueamiento, registrado entre 2023 y 2025.

La agencia informó en junio de 2026 que aquel episodio probablemente había concluido a mediados de 2025, aunque las amenazas relacionadas con las olas de calor marinas continúan.

El problema afecta tanto a los ecosistemas del océano Pacífico como a los del Atlántico y el mar Caribe.

En muchos casos, la recuperación natural de un coral blanqueado puede requerir meses o incluso años, siempre que sobreviva al estrés inicial y que las condiciones ambientales sean favorables.

Por esa razón, identificar mecanismos que aceleren la recuperación podría mejorar las estrategias utilizadas para conservar poblaciones vulnerables.

¿Qué importancia tiene el descubrimiento para Puerto Rico?

Puerto Rico posee extensos ecosistemas coralinos que forman parte de su patrimonio natural y desempeñan un papel fundamental en la protección costera y la biodiversidad marina.

Según datos recopilados por el grupo federal U.S. Coral Reef Task Force, las aguas de Puerto Rico contienen aproximadamente 3,370 kilómetros cuadrados de áreas de arrecife, donde se han documentado 65 especies de corales duros, 112 de corales blandos y 242 especies de peces asociados a estos ecosistemas.

Los arrecifes puertorriqueños también enfrentan amenazas importantes relacionadas con el calentamiento del agua, las enfermedades coralinas, la contaminación y los cambios en las condiciones oceánicas.

Durante el verano de 2023, Puerto Rico experimentó un episodio particularmente intenso de blanqueamiento coralino que provocó daños y mortalidad en distintas áreas de sus arrecifes.

La nueva investigación de Stanford podría resultar relevante para futuros programas de restauración en el Caribe, especialmente por su enfoque en recuperar corales que todavía están vivos, pero han perdido sus algas simbióticas.

No obstante, el estudio no demuestra que la técnica ya pueda aplicarse directamente en los arrecifes de Puerto Rico. Serían necesarias investigaciones adicionales para determinar su funcionamiento en especies locales y en condiciones naturales.

Todavía existen importantes limitaciones

A pesar de los resultados positivos, los propios científicos advierten que el procedimiento no constituye todavía una solución práctica para recuperar grandes extensiones de arrecifes.

La principal dificultad es que la transferencia rápida mediante fusión de tejidos requiere corales genéticamente idénticos.

Los fragmentos procedentes de individuos diferentes pueden reaccionar de manera incompatible y no formar las conexiones necesarias para facilitar la recuperación.

Además, los resultados fueron obtenidos utilizando fragmentos pequeños, de una especie concreta y bajo condiciones controladas de laboratorio.

Todavía es necesario determinar si mecanismos similares pueden aprovecharse de manera eficiente en otras especies y en ecosistemas expuestos a variaciones de temperatura, corrientes, enfermedades y otros factores ambientales.

El procedimiento tampoco elimina la amenaza principal: las temperaturas oceánicas elevadas.

Incluso si un coral logra recuperarse, podría volver a sufrir blanqueamiento ante una nueva ola de calor marino.

Por tanto, los investigadores consideran que las posibles aplicaciones de este descubrimiento deben complementar, y no sustituir, las medidas destinadas a reducir las presiones ambientales sobre los arrecifes.

El próximo objetivo: restaurar corales sin necesidad de unirlos

El equipo de Stanford pretende investigar nuevas formas de transferir algas beneficiosas sin depender exclusivamente del contacto directo entre fragmentos genéticamente idénticos.

Entre las posibilidades que estudiarán se encuentra la obtención de algas de corales saludables antes de los episodios de calor extremo, con el objetivo de disponer de reservas que posteriormente puedan utilizarse para ayudar a ejemplares afectados.

También buscarán comprender mejor cómo las algas consiguen establecerse y multiplicarse tan rápidamente una vez introducidas en los tejidos coralinos.

Estas investigaciones podrían contribuir al desarrollo de intervenciones que permitan recuperar corales vulnerables de una manera más rápida y eficiente.

Fiorenza Micheli, profesora de ciencias marinas de Stanford y participante del estudio, considera que comprender estos mecanismos naturales abre nuevas posibilidades para los programas de conservación.

Una oportunidad para mejorar la conservación de los océanos

La investigación demuestra que algunos corales severamente blanqueados todavía conservan una importante capacidad de recuperación cuando reciben las algas necesarias para restablecer su funcionamiento biológico.

El resultado también pone de manifiesto que la recuperación puede ocurrir mucho más rápidamente de lo observado habitualmente en la naturaleza, al menos bajo las condiciones experimentales estudiadas.

Aunque todavía quedan importantes desafíos antes de trasladar esta técnica a los arrecifes naturales, el descubrimiento proporciona una base científica para investigar tratamientos dirigidos a organismos que anteriormente podían considerarse demasiado afectados para sobrevivir.

El principal avance no consiste en haber encontrado una solución definitiva al blanqueamiento, sino en demostrar que es posible reactivar rápidamente la recuperación de corales afectados mediante la transferencia natural de sus algas simbióticas.

En un escenario de calentamiento oceánico y creciente presión sobre los ecosistemas marinos, este conocimiento representa una nueva oportunidad para desarrollar herramientas de conservación y restauración.


Fuentes: Universidad de Stanford, Doerr School of Sustainability; Daniel S. Collins y colaboradores, Rapid coral bleaching recovery via symbiont transfer from healthy corals, Science Advances, publicado el 14 de octubre de 2026; NOAA Coral Reef Watch; U.S. Coral Reef Task Force.